DEMONIZACIÓN Y BRUJERÍA



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Por: Luz Adriana Maya Restrepo
Por las razones ya descritas, considero que utilizar hoy el término brujería para denotar los saberes y las vivencias de los esclavizados durante la colonia, significaría continuar con la óptica que hizo ver y describir a los inquisidores Sabbats y brujas voladoras. Esto supondría no solo un europeo-centrismo anacrónico, sino dejar de lado el reto de visibilizar la historia de la lucha contra la muerte demográfica y cultural, que realizaron los africanos y sus descendientes y que dio origen a las culturas afrocolombianas de hoy.


Más bien pienso que el discurso inquisitorial impregnado de demonios, con el cual se juzgó a quienes no conocían al diablo, fue la puesta en marcha de una maquinaria de intolerancia y delación, mediante la cual, la corona pretendió ejercer control sobre el cuerpo y el alma de los esclavizados.
De los documentos inquisitoriales se deduce que el adoctrinamiento durante las audiencias operó como una estrategia de control social y político consecuente, por supuesto, con las bondades pedagógicas misionales de las políticas pos-tridentinas. Sin embargo, durante casi tres siglos, detrás de la idea de restaurar la salud espiritual de los paganos, se hallaba la intención de esclavizar cuerpos para redimir almas y de paso rentabilizar la economía esclavista. Este fue el motor que animó al Tribunal de la Inquisición, instaurado en Cartagena de Indias desde 1610.
Así, la demonización del africano y de sus prácticas, fue la justificación creada por la iglesia para emprender esta nueva cruzada: la evangelización de los afros esclavizados. No obstante, según se desprende del análisis de las fuentes, la iglesia no buscaba ayudar a los paganos a ser buenos cristianos, sino que ante todo pretendía hacerlos renegar de los legados de africanía como eran sus saberes botánicos, mágico-religiosos y adivinatorios, que eran utilizados, entre otras cosas, para resistir la imposición de la esclavitud.
La naturaleza de las sentencias, permite afirmar que una de las modalidades fundamentales de este Tribunal consistió en realizar una didáctica del cristianismo mediante la aplicación de castigos ejemplarizantes como: el azote, la abjuración de Levi y el porte del San Benito. El castigo físico y la vergüenza pública, oral o simbolizada en una prenda en el cuerpo del acusado, funcionaron como nuevos vectores de desocialización. De nuevo se excluía a los sentenciados de pertenecer a una comunidad, en este contexto, la de los cristianos. Se pretendía entonces llevar al acusado a estigmatizar su propia cultura para luego de ser perdonado, ser incorporado a la Ecclesia. El que no ardiera en la hoguera de Cartagena a lo largo del siglo XVII, podría ser prueba de la americanización de este Tribunal. Pues a diferencia de los tribunales españoles, en América además de judaizantes y herejes, se procesaba a los paganos nuevos en la fe cristiana.
En consecuencia, los inquisidores de Cartagena se dieron a la tarea pedagógica de la fe, utilizando el tiempo de la audiencia y el de reclusión del acusado. Es además evidente que quemar a los esclavizados no era un negocio rentable dado su alto costo, pero al parecer era más útil invertir en largos procesos y pomposos autos de fe, tinglados de la rentabilidad esclavista de la iglesia inquisitorial.
Este asunto reviste singular importancia para la historia de la cultura afro-neogranadina. Los inquisidores a pesar de estar armados con su arsenal teológico, se vieron ante la encrucijada cultural que representó el descubrimiento de esas otras humanidades. Esta situación los obligó a incluir nuevas interpretaciones y aplicaciones de los códigos. Por esta razón, los jueces debieron no sólo buscar el apoyo de los misioneros como Alonso de Sandoval y Pedro Claver, quienes por su práctica conocían mejor los usos y costumbres de esas gentes, sino que también se vieron obligados a realizar audiencias con intérpretes cuando los reos no hablaban castellano o decían no hacerlo. Desde esta perspectiva, el ejercicio de represión inquisitorial aparece como un contrapunteo entre diferentes versiones y visiones del mundo, pero sobretodo relata la voluntad de los españoles de imponer una ética de vida cristiana ajustada a sus intereses económicos esclavistas. Buscando la auto-negación cultural por parte de los acusados, el Tribunal pretendió erigir lo religioso africano en un "dominio aparte, cortado de lo político, lo social, lo económico y afectivo" para desarticular las múltiples formas de resistencia a la esclavitud.
La estrategia consistió en buscar esta descontextualización en el ámbito de la audiencia y en el del discurso. Al utilizar términos como ritos y ceremonias, brujería o adoración demoníaca los inquisidores estigmatizaron lo que para los acusados era el soporte articulador del pasado y la cultura: la visión sagrada del mundo. Así la Iglesia creyó haber cumplido con su labor.
Sin embargo, ni la persistencia del discurso penalizante, ni la agudeza teológica de los inquisidores, logró hacer desaparecer de los propios expedientes inquisitoriales aquellas palabras fragmentadas y astilladas que dijeron los acusados, obligados a declarar por quienes ostentaban el poder. Captadas por la pluma del escribano, esas palabras hablan más bien de un conjunto de memorias corporales expresadas mediante prácticas mágico-religiosas recontextualizadas y reorientadas por los esclavizados y sus descendientes para resistir a la esclavitud y reconstruir su ser individual, social y político.
Esos discursos paralelos sirven de materia prima para intentar una interpretación sobre las formas como ellos ejercieron oposición al sometimiento forzado que nunca escogieron. Sin embargo este reto implica una lectura africanista de los documentos de archivo. Lo más difícil e interesante de esta tarea, consiste en tratar de conceptualizar y describir el proceso de resignificación de la corporalidad africana que los esclavizados tuvieron que llevar a cabo en el ámbito de su vida en las minas y haciendas del Nuevo Reino de Granada.

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Para finalizar un vídeo...



Y por qué no otro vídeo importante...